Zugarramurdi, el pueblo de las brujas.
Hace unos años descubrí que las raíces de mi árbol genealógico nos estaban enterradas donde yo siempre había creído. El caso es que el padre o el abuelo, no estoy seguro, de mi abuela fue adoptado de la inclusa (un orfanato de Navarra) y me enteré hace bien poco de que parte de mí procede de este pequeño pueblo navarro y que mi tercer apellido real no era Cervantes (en la inclusa les ponían apellidos de escritores conocidos) sino Matxindorena (100% euskera).
Esta es una vista de Zugarramurdi. Se trata de un pequeño
pueblo de no más de 250 habitantes, uno de los situados más al norte de Navarra y a tan sólo unos 30 kilómetros del mar Cantábrico. Rodeado de verdes montañas, a pesar de su reducido tamaño es una villa bien conocida en la Comunidad Foralgracias a su leyenda.
El pueblo está coronado por unas cuevas que callan uno de los más interesantes episodios de la historia de Navarra. Unas cuevas que maravillan a todo aquel que las visita ya que además de su gran tamaño, como se puede observar, del interior de una de ellas fluye un río, la leyenda dice que del infierno, que recorre sin descanso los 120 metros de largo que tiene, por 12 de ancha y 11 de alta.

Siguiendo el camino arbolado, llegamos a las cuevas del aquelarre (Aquelarre en euskera quiere decir campo del macho cabrío y es la palabra euskera más famosa a lo largo y ancho del mundo) donde las brujas y los brujos, hace unos 400 años, celebraban sus entonces habituales reuniones en las que veneraban a un macho cabrío negro, representación del Diablo. La relación entre este nombre y la brujería viene precisamente de Zugarramurdi ya que el campo que hay delante de las cuevas se llama así: Akelarre.
Lo primero que se ve en la entrada de las cuevas es un auto de fe por el que 40 mujeres fueron condenadas por un delito de brujeríaen 1610. En él se puede leer el nombre, la edad, el grado de participación en los aquelarres y la pena a la que fueron condenadas. Las edades iban desde los 20 hasta los 80 años.
Durante la Caza de Brujas, a todas ellas las hicieron presas y las llevaron a Logroño (Qué coincidencia, ¿eh?) donde un tribunal de la Santa Inquisicióndictaminó que 12 de ellas debían morir quemadas en la hoguera (una muerte muy de la inquisición). Las brujas fueron acusadas de provocar tempestades, de vampirismo e incluso de necrofagia (quien no sepa lo que es que haga click encima de la palabra y saldrá de dudas). Las que no murieron fueron condenadas a penas menores. Se trata de un famoso proceso de la época.
Saliendo de las cuevas existe un puente llamado El Puente del Infierno que da a la ruta del contrabandista. Años después de los aquelarres, las cuevas también sirvieron, gracias a sus recovecos, de refugio para los contrabandistas que traficaban con chocolate, tabaco o vino, evitando la frontera de España y Francia.

En la cueva se suelen celebrar diferentes actos para conservar en la memoria de la gente estas historias. Así, desde hace años, la historia de las cuevas es algo de lo que los habitantes del pueblo y gente de la zona se siente orgullosa y todos los 18 de agosto, tercer día de las fiestas, se celebra, en el interior de la cueva mayor, una comida popular denominada ziriko-jatea (cordero asado) a la que asisten miles de personas y, últimamente, también un concierto de música celta con gran éxito de crítica y público.
Ya veis, toda la vida pensando una cosa y resulta que igual hasta tengo antepasados que eran brujos o brujas y jugaban con el más allá y hacían pactos con el Diablo. ¡Qué cosas! Yo aún no he ido al pueblo, pero en cuanto tenga unos días y vaya a Logroño más de 3 días intentaré ir. Vosotros, en cuando podáis, para allá que no os arrepentiréis.








lapelotamusical dijo
por fin !!!!!!!!! matxindorena, por fin escribes algo. Yo me apunto al viajecillo a zurragamurdi, y tb pongo la tienda de campaña y asi nos vamos 2 días, eh!!!!!!
12 Marzo 2007 | 09:52 PM